Cuchillos de Pedernal

En ocasiones el trabajo lítico resulta el único remanente humano en un determinado sitio. Lo anterior se debe a la dureza del mismo, en donde aún pueden conservarse remotas huellas de uso y procedimientos técnicos en la manufactura de estos artefactos.

El tallado de rocas es pecibido desde épocas muy remotas alrededor del mundo. El ser humano aprendió a conocer los usos de la piedra previo a la invención de la cerámica. No obstante, las especializaciones debieron surgir de manera gradual, ya en sociedades más organizadas al paso de los siglos. Con el tiempo y la experiencia se obtienen mejores técnicas de manufactura, cuyos resultados permiten obtener objetos más elaborados y filosos.

El uso de cuchillos y navalillas es difundido por toda Mesoamérica, en muchos casos eran utilizados para actividades litúrgicas con las que era indispensable su presencia en la ejecución de sacrificios. Con estos objetos punzantes se practicaban también cortes corporales en animales y humanos, o extracción de corazones para ofrendar a sus dioses. Estos utensilios también eran adquiridos como armas, o como implementos para satisfacer necesidades inmediatas como cortar alimentos. Las actividades de corte, tanto en tiempos prehispánicos como en el presente, siempre han estado asociadas con el quehacer cotidiano, dentro del grupo doméstico de utensilios, lo cual demanda herramientas durables. De aquí no solo se desprenden los cuchillos, sino también los raspadores, navajillas, hachuelas y otros objetos punzantes generalmente elaborados en obsidiana, jaspe, calcedonia o pedernal entre otros. Los objetos líticos punzantes también fueron utilizados para la confección de prendas militares y religiosas. En algunos casos se tienen cuchillos bifaciales encontrados en México, los cuales aún contienen restos de cinabrio.

La evaluación del trabajo en lítica permite a los arqueólogos establecer la capacidad administrativa de una determinada sociedad. Lo anterior puede verse desde la explotación de yacimientos, fase de elaboración, transporte, talladores, cargadores, almacenamiento, mercados, entre otros; así como su distribución y uso en los contextos religiosos y civiles (Pastrana Cruz, 2007: pp.125). La obtención de cuchillo se lograba a partir de una lasca o fragmento mayor el cual era tallado hasta alcanzar con mucho esmero su forma y filo, y luego ajustarlas a un asta o mango.

Los cuchillos contenidos en la colección Fundación Doménech son elaborados en pedernal, con tonalidades verdes y blanquecinas, posiblemente provengan de un mismo lugar. En el área Maya, el pedernal suele provenir de la región sur de las tierras bajas. Todos los cuchillos resguardados en esta colección corresponden a hojas bifaciales largas, sin espiga las cuales adoptan la forma de una hoja de laurel. Estos cuchillos fueron elaborados mediante percusión. Los levantamientos en estos especímenes se perciben cubrientes, con inclinaciones rasantes, y talones o terminaciones puntiformes en un extremo e irregular en el otro. La morfología del lasqueo las hay de tres tipos: escamosa, escaleriforme y subparalelas. Algunos de estos especímenes aún conservan el filo (P86-1053 – P86-1062).

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